Como en casi todas las poblaciones pequeñas, también en Villar de Ciervo existen tradiciones y costumbres que imprimen a esta población un carácter singular y marcan algunas diferencias respecto de los pueblos limítrofes.

    Algunas de estas costumbres desgraciadamente se han perdido con el paso del tiempo  debido sobre todo a la brutal emigración de la década de los sesenta, pero otras aun persisten en nuestros días y los “cervatos” procuramos mantener y potenciar año tras año.

 

    Entre las tradiciones que se han olvidado destacan por la influencia que ejercían sobre la vida cotidiana las relativas al carnaval con grandes fiestas en la calle y bailes de disfraces en los dos salones que existían en el pueblo, de gran vistosidad y algarabía era la denominada “vaca pendona”, armazón en forma de vaca portada por una persona tapada con una manta, que corría por todo el pueblo detrás de los niños a los que pretendía asustar. Así mismo también se han perdido algunas tradiciones relativas a los ritos religiosos, a destacar las roscas que se subastaban al acabar las procesiones de la Virgen (Nuestra Señora de Agosto y Las Candelas).

 

    Por otra parte entre las tradiciones casi perdidas están los denominados “ Santos de Gorra”, festividades religiosas del invierno, San Antón, San Sebastián, San Blas, etc.., que eran aprovechadas como días de fiesta por ser una época de poca actividad en el campo.

 

    Pero afortunadamente algunas costumbres resisten el paso del tiempo y todavía hoy podemos disfrutarlas. Hay que hacer mención a los compadres y las comadres, que aunque van perdiendo fuerza, siguen celebrándose sobre todo por los más pequeños con una  comida excursión en el campo. Las comadres, sólo para mujeres, se celebran el jueves anterior al carnaval y los compadres, sólo para hombres el jueves antes.

    La costumbre de cobrar el vino a los mozos que se iban a casar con alguna moza del lugar todavía perdura aunque con algunas modificaciones, el vino que antes pagaba el moza se ha sustituido por otras bebidas, de cualquier forma si el dicho mozo se niega a pagar el vino puede acabar con un remojón en el caño o fuente más próximo.

 

 

 

   

    Por último destaca como fiesta popular “Los Quintos”, días 31 de diciembre y 1 de enero, que organizan los mozos de reemplazo para hacer el servicio militar acompañados últimamente por las mozas de igual edad. Es esta una fiesta alegre que consta de cenas, hogueras populares, chocolatadas y sobre todo bailes en los que participan todos los habitantes del pueblo, grandes y pequeños, y que se alargan hasta el amanecer.

    Por la memoria de los más antiguos pasaran algunas costumbres que yo hoy no conozco y que a ellos les traerán agradables recuerdos, inclúyanlas en sus pensamientos dentro de esta breve reseña.

                                 Yeyo